Cómo exterminar la oruga procesionaria

erradicar la oruga procesionaria

Si vives en el sur de Europa, en ciertas épocas del año, generalmente a partir de diciembre/enero, notarás lo que parece ser un sedoso nido blanco que parece algodón en lo alto de los pinos. Esto es una prueba bastante clara de que la oruga procesionaria del pino se ha instalado en esos árboles.

En los pinos jóvenes que aún no han alcanzado una gran altura, el problema es fácil de tratar ya que los nidos suelen ser accesibles con unas escaleras. El problema es cómo acabar con un nido de orugas en lo alto de un árbol adulto que puede, dependiendo de la variedad, llegar a alcanzar los 80 metros de altura.

La mayoría de los pinos en España, Portugal y Italia son más pequeños, gracias en parte, a  que los jardineros los podan y a la sequía, lo que no les permite crecer demasiado.

Cómo eliminar un nido de oruga procesionaria del pino

Lo primero que tienes que hacer antes de proceder a quitar el nido de las orugas es equiparte bien, usa guantes y ropa que cubra la mayor parte de tu cuerpo, estas orugas tienen unos 500.000 pelillos que son como dardos envenenados que inyectan una toxina por contacto. Esta toxina puede provocar fuertes reacciones alérgicas ocasionando desde dermatitis y urticarias hasta problemas respiratorios o lesiones oculares si uno de esos pelillos acaba dentro de tu ojo.

una vez que estés bien equipado y protegido separa el nido del árbol, la mejor opción casi siempre es cortar la rama en la que está ubicado el nido.

Una vez que el nido esté en el suelo, quémalo para matar a las orugas de su interior y no puedan infestar otra vez el mismo árbol. Si el fuego está restringido en la zona, coloca la rama con el nido dentro de una bolsa de basura y deshazte de ella rápidamente. 

Si el nido en el árbol está alto y fuera de tu alcance, incluso con escaleras, entonces es hora de llamar a un profesional para que se encargue del problema.

Si no solucionas el problema, las orugas crecerán lo suficiente como para abandonar el nido, donde son fácilmente reconocibles por la forma en que se mueven  (como si fuera una procesión).

Una vez que abandonan el árbol, buscan tierra blanda y húmeda para enterrarse, realizar la metamorfosis y convertirse en polillas completamente inofensivas al final del verano.

Este es el momento en el que pueden suponer un peligro y aunque estas orugas no suponen demasiado peligro para personas adultas, los niños y las mascotas pueden sentir curiosidad por estos insectos y tocarlos o comerselos. En el caso de que los peques de la casa tengan contacto con esta oruga lo mejor es llevarlos a urgencias para ser tratados con antihistamínicos y antiinflamatorios. Los efectos suelen desaparecer en un par días.

La peor parte se la llevan las mascotas que pueden manifestar inflamación del hocico y cabeza, picores intensos en las partes afectadas y abundante salivación. Pero en caso de que lleguen a comérselas, la ingestión del tóxico que lleva el insecto puede provocar la necrosis de  la lengua y  la garganta y a consecuencia de ello, la muerte del animal.

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